Creencias, espíritus y Bori · 3/5

El culto del Bori

Tambores, violines y espíritus que «montan» a sus caballos: el culto de posesión del Bori.

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El Bori es una tradición de posesión por espíritus presente en todo el país hausa, tanto en Níger como en Nigeria. Sus devotos son «montados» por los espíritus en ceremonias con tambores y la música del goge, un violín de una cuerda. Poseídos, pueden hablar con la voz del espíritu, aconsejar, curar y predecir. Los títulos los llevan dirigentes veteranas, como la Magajiya o la Inna, que guían el culto.

Salamone y otros autores señalan que la mayoría de los participantes del Bori en las ciudades hausa musulmanas son mujeres y personas de condición humilde, y que los hombres presentes pueden ser músicos, carniceros y otras gentes al margen. Se ha descrito como refugio frente a las expectativas estrictas del islam y del patriarcado, un lugar donde habla el espíritu y no la persona. El estudio de Adeline Masquelier sobre una ciudad de Níger muestra cómo la posesión da a las mujeres autoridad y voz, y cómo también es criticada por musulmanes reformistas.

El culto fue empujado a los márgenes tras la yihad de 1804. Hoy sobrevive en menor número, a veces como espectáculo en los medios y a veces bajo la presión de autoridades religiosas que lo consideran incompatible con el islam. La creencia en espíritus y las acusaciones de brujería pueden además causar daños reales, así que conviene tratar el tema con cuidado.

Fuentes de este artículo

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