Las ciudades hausa se llamaban birni, «ciudades amuralladas», y sus muros de tierra (ganuwa) eran tanto un símbolo como una defensa. El recinto de Kano, atribuido tradicionalmente al rey Gijimasu y ampliado por sus sucesores durante varios siglos, encerraba campos y pozos además de casas, de modo que la ciudad pudiera resistir un asedio. Las longitudes citadas van de unos 14 a 20 km, con una docena o más de puertas.
Las murallas impresionaron a Frederick Lugard, que las vio en 1903 cuando los británicos tomaron Kano. Hoy largos tramos han desaparecido bajo carreteras y viviendas y solo quedan partes. Las murallas de Kano figuran en la lista indicativa de Nigeria para una futura candidatura a Patrimonio Mundial, y voluntarios y grupos de conservación han realizado reparaciones. No hemos podido verificar el porcentaje que a veces se cita para los tramos perdidos, así que no lo repetimos.
Fuentes de este artículo
- Unsigned overview (n.d.), sección «The Degradation of the Kano City Walls» (esquema; cifras no repetidas)