En el país hausa el islam se ha vivido sobre todo a través de las cofradías sufíes. La Qadiriyya fue la orden de los dirigentes de Sokoto, y la Tijaniyya, que creció con fuerza en el siglo XX, ganó muchos seguidores en Kano. Sus reuniones, su poesía devocional y sus procesiones forman parte de la vida religiosa corriente.
Desde finales del siglo XX, movimientos reformistas criticaron tanto las órdenes como la supervivencia de costumbres más antiguas. El más conocido en Nigeria es el Izala (fundado en 1978 en Jos por seguidores del sabio Abubakar Gumi), que predica un regreso más estricto a las escrituras. Los debates entre órdenes y reformistas son vivos y marcan la política, la educación e incluso lo que se dice en la radio.
Salamone añade una observación sociológica: la estrictez con que una persona sigue las normas islámicas varía con la riqueza y el poder. Cuanto más estatus tiene alguien, más estricta tiende a ser su observancia pública. Eso ayuda a entender que una misma comunidad pueda tener sabios rigurosos, comerciantes relajados y gente que todavía consulta a los espíritus.
Fuentes de este artículo
- Loimeier 1997, obra completa
- Paden 1973, obra completa
- Salamone 2010, cap. 1, pp. 3–4