La unidad social más pequeña entre los hausa musulmanes es el gida, el recinto: un hombre (el mai-gida, «dueño de la casa»), su esposa o esposas y sus hijos, y a menudo otros parientes y dependientes. Varias generaciones o varios hermanos pueden compartir un recinto, que funciona también como unidad agrícola.
Salamone, que recoge trabajos de campo de finales del siglo XX, describe pautas matrimoniales típicas de los hausa musulmanes: un hombre puede tener hasta cuatro esposas, ordenadas según el orden de matrimonio, y se prefiere el matrimonio entre primos, siendo el de los hijos de dos hermanos el de mayor prestigio. Señala una herencia por primogenitura. El divorcio es frecuente.
En las familias acomodadas, la reclusión de las mujeres (kulle) es signo de estatus. Salamone sostiene que sirve además de marca de frontera étnica: los vecinos no musulmanes, donde las mujeres se movían libremente y trabajaban a la vista de todos, se distinguían así de la élite hausa musulmana. La reclusión se practica de forma desigual, y muchas mujeres trabajan, comercian y estudian (véase el capítulo Mujeres).
Fuentes de este artículo
- Salamone 2010, cap. 1, pp. 2–5; cap. 10, pp. 110–111; cap. 13, pp. 133–141