En sus estudios sobre el emirato de Yauri y el barrio hausa de Sabon Gari en Ibadán, Salamone muestra cómo los deportes y los juegos ayudan a sentirse parte de una comunidad. En Ibadán, los combates de lucha hausa se celebraban los viernes por la tarde después de la mezquita; reunían a los jóvenes de la comunidad y reclutaban recién llegados, incluidos jóvenes de otros grupos étnicos que vivían en la zona de predominio hausa.
El núcleo de su análisis es que la identidad no es solo herencia: se practica y se representa una y otra vez mediante acontecimientos como estos. La lucha es «una metáfora de la identidad hausa», una manera de decir que la unidad es a la vez placer y protección en una ciudad donde los hausa son minoría.
La misma investigación atiende al liderazgo de la comunidad. En Sabon Gari de Ibadán, la comunidad hausa estaba representada por un Waziri, título tomado de las antiguas cortes emirales, que protegía al grupo en sus tratos con las autoridades yoruba y mediaba en las disputas según el derecho islámico. La autoridad del Waziri dependía del apoyo de la comunidad, y la protección de la comunidad dependía a su vez de su habilidad.
Estos relatos son de los años setenta a noventa; los detalles habrán cambiado, pero el principio de que los líderes comunitarios intercambian protección por lealtad sigue viéndose en los barrios hausa de toda África Occidental (véase el capítulo Diáspora).
Fuentes de este artículo
- Salamone 2010, cap. 14, pp. 142–144; cap. 15, pp. 145–158