En la época colonial el ferrocarril llegó a Kano en 1911 y los agricultores del norte empezaron a cultivar cacahuete para la exportación. A mediados del siglo XX, los sacos de cacahuete se apilaban en enormes pirámides a las afueras de Kano a la espera del tren hacia la costa, una imagen que se volvió icono del norte de Nigeria.
Ese comercio decayó a partir de los años setenta. La gran sequía, las enfermedades de la planta, el auge del petróleo y el desvío del gasto público lejos de la agricultura influyeron en ello. Las pirámides desaparecieron, pero el cacahuete sigue siendo importante en la vida hausa, del campo a la cocina.
Un producto famoso une lo antiguo y lo nuevo: el kilishi, finas tiras de ternera secadas al sol, cubiertas con una pasta de cacahuete y especias (yaji) y vueltas a secar. Se vende en los mercados de toda Nigeria y suele describirse como la respuesta hausa al jerky.
Fuentes de este artículo
- Unsigned overview (n.d.), secciones «The Groundnut Pyramids and Post-Colonial Shifts» y «Culinary Heritage: The Kilishi Phenomenon» (esquema; cuotas de exportación no repetidas)